ELIZABELL healing tales

historias que inspiran, mensajes que sanan


2 comentarios

Soy una buscadora

Soy una buscadora

Hoy, piso asfalto que me conoce por primera vez.
Recorro calles con las que no tengo historia,
esquinas que no recuerdan mi rostro.
Camino nuevos pasos sobre una alfombra tejida en el instante.

No hay vacío, desolación, ni añoranza.

Soy una buscadora insaciable.
Busco atardeceres rosados y amaneceres de cobre.
Busco conversaciones sin formato, sin fecha de vencimiento.
Busco la piedra en la roca y la gota en el agua.

Soy una buscadora insaciable.
Busco en las profundidades y no en la superficie.
Busco tus relatos, sin ediciones, filtros ni reservas.
Busco tus secretos, aunque los hayas sepultado.

Busco la vida, no la espero sentada.
Para encontrar lo que busco dejo de buscarlo.

Soy una buscadora de historias.
Debo desafiarme para encontrarlas,
debo abrirme para recibirlas,
debo callar para oírlas,
pero debo haber vivido para escucharlas.

Para encontrar lo que busco dejo de buscarlo.
Para vivir la vida, dejo de anticiparla.

Soy una buscadora insaciable.
Busco inspiración en cada asfalto, en cada calle, en cada esquina.
Pero solo cuando dejo de buscarla, aparece como en un sueño;
sin preámbulo, sin lógica, sin tiempo.

Escrito por Yliana R.B.
De la Serie ¨Poemas para Sanar¨
19 Abril de 2016


Deja un comentario

Cambiando de piel

Cambiar de piel no es fácil.
Duele, al dejar atrás aquello que alguna vez tanto añoramos.

Cambiar de piel no es sencillo.
Desafía, al integrar las experiencias a través del aprendizaje
y soltar aquello que ya no resuena en nuestro interior.

No podemos escoger el cuando ni el donde.
Cambiar de piel sencillamente acontece; paulatina e irreversiblemente.

Pensaba que cambiar de piel tenia que ver tan solo con el mañana;
con aquello que nos espera después de la transformación,
con los nuevos amaneceres y los inesperados despertares,
con lo que intuimos del futuro como cuando se avistan pájaros en alta mar.

Hoy entendí que para poder terminar de mutar,
es importante agradecer, a la piel que estoy dejando atrás;
honrando a aquellos que se han tallado, grabado o martillado en mi vida,
con cinceles de amistad, de pasión, de amor o de eternidad.

No puedo hacer el proceso de transformación total
si no miro una vez más hacia atrás,
dejando todo aquello que alguna vez me fue propio;
como el espejo del ser a través de su piel.

Dejar atrás no es olvidar nuestras experiencias.
Dejar atrás no es negar lo que vivimos alguna vez.

Dejar atrás es entender que hemos cambiado
y ese nuevo ser que se teje requiere otros desafíos,
nuevos aromas, nuevos senderos, inclusive nuevas espinas.

Agradezco todo lo que hoy hace parte de mí.
Todo, absolutamente todo.
Sin importar las cicatrices, agradezco cada beso
Sin importar las tristezas, agradezco tanto amor
Sin importar los duelos, agradezco la alegría de mi vida.
Sin importar tantas sonrisas, agradezco los reveses.

La vieja piel va quedando atrás, la que no puede seguir acompañándome.
Lo que no cabe, lo que me aprieta, lo que talla, lo que ya fue, deja de ser.

Estoy cambiando de piel y no me resisto.
Pero hoy a diferencia de ayer,
le agradezco a esa piel el haberme protegido,
contenido y consentido tanto.

Agradezco a esa piel haber resistido los inviernos y también los veranos.
Agradezco a esa piel haber sido parte de mi y haber residido en mi corazón.
Refrescándome en los desiertos y rescatándome de la ilusión de los oasis.

Bienvenida la piel que me corresponda para el próximo viaje,
para navegar con el viento en contra o a favor.
Dejo atrás la piel sembrada en tierra fértil y segura,
para abrazar el fuego perpetuo que se expande sin dirección.

La serpiente ha despertado después de la agotadora pausa.
El aire ya no es el mismo. El rojo ya no es el mismo color.
Comienza el movimiento ondulante en el que se asciende por la vida.
Cada vez mas cerca, cada vez mas cálido.
Cada vez mas cerca a mi misma.
Cada vez mas cerca a la creación.

Dejo atrás esa piel no para olvidar, sino para crecer.

Te honro. Te agradezco. Me despido.

La vieja piel se santifica elevándose como el incienso.
Algo nuevo comienza. Lo puedo sentir.
Nada me pertenece. Solo el instante.
Lo suelto todo. Solo me queda este momento.

Estoy cambiando de piel y no me resisto.
Lo que por tanto tiempo me silueteó, ya no me esculpe.
Lo que me antecede y que muchas veces me constituyó,
ya no hace eco en mí.

Todo se ha vuelto más simple, más claro.

Estoy cambiando de piel y no me resisto.

Hoy solo me define lo que me hace sonreír.

Escrito por Yliana R.B.
Serie ¨Mensajes y poemas para sanar¨ de Elizabell. Marzo 08 de 2016


1 comentario

Te recordaré sin memoria

Nos escogimos desde el comienzo; donde no existía ni principio ni final.

Pactamos con nuestros corazones las cláusulas de un contrato que nos entrelazo más de una vez, en más de una vida, con muchos más rostros de los que podemos recordar.

Nos vimos una y otra vez a través de los siglos, de la historia, de la Iliada y la Odisea, de Schopenhauer, de la edad media y del renacimiento, del expreso de oriente, de los lagos y los crepúsculos, de la vida y de la muerte, de los felices años veintes. Tu y yo, ondulando y navegando la existencia juntas sin memoria.

Fuimos hombres, mujeres, niños y ancianos, amigas, combatientes, pero sobre todo hermanas. Reinas de papel, esclavas con trono, sacerdotisas sin fe, campesinas y místicas. Fuimos todo y nada. Verdugos e inocentes a la vez.

Y en esta vida las almas esquivamente unidas se encontraron nuevamente. Perfecta sincronía del espíritu que cuando menos espera reconoce lo que siempre estuvo esperando. Almas perfectas; poniendo el escalón y el peldaño que la otra necesitaba en su devenir. Almas perfectas. Perfectas amigas, perfectas en la tesis y en la antítesis. Perfectas a la luz del sol, del resplandor y de la sombra. Tu y yo, imperfectas en la vida y perfectas en la evolución.

Hoy, mi alma grita de nostalgia al recordarte. Tu recuerdo permanecerá en ese lugar sagrado que le corresponde. No el recuerdo salpicado por la vida y embestido por el destino. Permanece intacto el recuerdo noble y lejano de cuando fuimos perfectas. En perfecta simbiosis, en perfecta alquimia, en perfecta hermandad por voluntad propia; pura, solida e indivisible. Fuimos felicidad en su máximo reflejo dentro del nido de la amistad en el vértice de la vida.

Hoy, el contrato sagrado que conocemos ha culminado. Sumamos y multiplicamos las bendiciones de la amistad en profundas y felices experiencias compartidas que han sido grabadas para siempre en nuestros corazones. Cumplimos cada acuerdo hasta el final, sin reservas, sin sumarios, sin pólizas, ni garantías. Ahora nuestro relato hace parte de los registros sagrados en los libros del tiempo. Dos vidas unidas en infinitos instantes por hilos invisibles. Escogimos encontrarnos una vez más con el fin ultimo de despedirnos sin adioses ni despedidas, ni obituarios.

En este episodio nuestras miradas se levantan hacia horizontes divergentes y antes de partir nos obsequiamos el tesoro que cada una descubrió para si misma: la libertad. Somos libres de todo aquello que nos antecede, incluyéndonos. Volaremos sin limites, sin fronteras, sin puntos cardinales, porque en nuestra conciencia estos también dejaron de existir.

Té libero como la flor al polen, como los ríos al mar como el nacimiento a la vida, como la nube a la lluvia, como el todo a la nada. Como tú a mí.

La imagen de un postal regalada con el alma y recibida con el corazón, ha quedado impresa con tinta sagrada omnipresente en el jubilo de mi existencia. La distancia y el silencio, serán el sacrificio. La reflexión y el auto conocimiento serán el antídoto. Solo al separarnos nos volveremos a encontrar. Solo al separarnos desde la conciencia nos encontraremos nuevamente en unidad.

El tren de la vida nos espera querida hermana! No hay tiempo que perder ni maletas que cargar.

En mi viaje te recordaré siempre, aun sin memoria.

Gracias, Gracias, Gracias!

Escrito por Yliana R.B.
De la serie ¨Mensajes de Elizabell¨
Abril 17 de 2015


2 comentarios

No todo lo que vuela se eleva

Piensas que volarás muy lejos?

Cuando veo tu rostro siento la mirada del triunfo anticipado sin pagar el precio y, la sonrisa del ego embalsamada en la inexperiencia de tus años.

Anticipas un vuelo fortuito sin saber que nada se eleva si carece de propósito.

La juventud hace que tus sueños parezcan invencibles. La experiencia confirma que serán invencibles solo si sobrevives la tormenta. El futuro murmura que ni siquiera conoces aún tus verdaderos sueños.

La edad de la ilusión es diferente para cada hombre. Para unos comienza antes de su tiempo y para otros nunca acaba. En la edad de la ilusión te dejarás deslumbrar por tesoros de arcilla e ídolos de origami. Pensarás que los grandes rótulos anteceden tu bello nombre. Creerás que eres el lugar donde estás, en vez de saber que ningún lugar es igual a ti. Tu verdadero ser se perderá en los laberintos de la apariencia y la banalidad. Desfigurarás tu rostro por tratar de encajar y venderás tu alma comprando aceptación. Confundirás el pago con la moneda, y el fruto con la siembra.

En la madurez sabrás que a ningún lugar que valga la pena se llega por casualidad. La imperfecta sincronía del ser nos lleva a donde corresponde para confrontarnos con nuestro propio reflejo.

Cuando se emprende el vuelo, la primera parada será una caída.

Al seguir intentando, la segunda parada será el deseo de retornar a casa.

Si continuas en tu empeño de volar, es posible que en la tercera parada encuentres una profunda crisis de la existencia.

Si aún no te has rendido se te premiará, con una nueva y más profunda caída.

Entonces, solo entonces si aún quieres levantarte y seguir avanzando, se abrirán las alas del espíritu. Los recuerdos encontrarán su camino hacia tu conciencia.Y si te acompaña la suerte y la fortuna, no volarás! en cambio te elevarás para encontrarte con tu destino.

Escrito por Yliana R.B.
De la serie “ Elizabell Poemas para Sanar”
17 Mayo de 2015


Deja un comentario

UN RETORNO

Retorno a ti sin apellidos, ni nombres
Sin títulos, ni tierras,
Sin nada y pleno a la vez.

Retorno a ti como el pájaro al nido
sin razones, sin cadenas
sin motivos y sin memoria.

Quisiera esquivar las filas y los peajes por venir
pero mi corazón sabe que solo retornaré a ti,
cuando se hayan acabado los rostros
cuando no queden más máscaras.

Retorno a ti como el aire al respirar
sin dudas, sin miedos
sin doctrinas y sin velos.

Retornaré solo cuando el fuego encuentre a la lluvia,
cuando el aire destile el agua y cuando la tierra congele la llama.
Solo en tu llamado, estaré en tu presencia.
En tu palabra encontraré mi camino a casa.

Desnudo, sin cargas y sin deseos
cuando amanezca de noche y oscurezca de día
cuando el pasado se anticipe al futuro y
el presente sea tan solo un recuerdo, retornaré!

Dejaras de observar mi existencia desde las estrellas
y me honrarás albergando mi alma en tu lecho sagrado.

Miles de vidas y un solo retorno.

Retornaré cuando tu lo decidas
cuando el sol escape a la noche y
cuando yo me desvanezca a mi misma.

De la serie Mensajes de Elizabell
Escrito por Yliana R.B
Abril 23 de 2015


2 comentarios

Sueño de Invierno

Estaba tranquila, reposando como el oso que hiberna cómodo, en las profundas madrigueras del olvido.
Y mientras dormía, plácidamente sacudiste mi lecho con témpanos de hielo y resbalosas estalactitas de agonía.
La vida en perfecto camuflaje. Nunca te veo venir hasta que ya no puedo dejar de verte. Estas por todos lados; en la retaguardia, en las trincheras, en el flanco superior, a mi costado. Soy el alfil y tú la reina.
Visitas sin avisar al igual que la muerte. Pensar en la muerte, ¿para qué? Si pensando en ti, tengo suficiente.
En el momento justo en que las aguas se calmaban vienes de imprevisto a desarmarme nuevamente; retando mi lecho cómodo y mis reservas de energía.
Es injusto el juego que jugamos. Tú, viéndolo todo en todo momento y yo viendo lo poco solo de a poquitos.
Vida! llegas siempre con tu traje bordado de nuevas experiencias. En ocasiones luces radiante con lentejuelas de fiesta y canutillos de alegría, y en otras pareces abatida; vestida con retazos de tristeza y de olvido.
No puedo vivir sin tí y al no tenerte, desaparecería.
Me retas arriba. Me retas abajo. Me retas desde cualquier perspectiva.
Me resisto a huir de tí, porque al tratar de esquivarte solo la derrota encontraría.
Estaba tranquila hibernando como el oso en un placido sueño de invierno. Y mientras descansaba interrumpiste mi reposo con nuevos desafíos y nuevas estalactitas.
No quiero despertar de mi sueño de invierno!
No quiero moverme de este cálido lugar que me alberga en la paz de su silencio.
“No quiero moverme”, dije en voz alta.
Y el respondió, “ Si no te mueves, no te puedo llevar a donde quiero que llegues y a ese lugar solo se llega despertando del sueño de invierno y viviendo el sueño de la vida.”
Yliana R.B.
18 Feb 2015