ELIZABELL healing tales

historias que inspiran, mensajes que sanan


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Adiós vs soltar

Duele decir adiós,
pero es mas difícil soltar.

Decimos adiós a lo que ya cumplió su ciclo,
a lo que se consumió en su propósito,
a aquello que fue para llegar al punto de no ser más.

Soltamos lo que se ancló en la mitad para nunca avanzar,
lo que no terminó de consumarse, lo inconcluso,
aquello que comenzó para no ser jamás.

Decimos adiós a los que alguna vez amamos,
soltamos aquello que nunca pudimos abrazar.

El adiós se eleva en un ¨hasta siempre.¨
El soltar se ahoga en un ¨hasta nunca.¨

Si! Duele decir adiós,
Pero es más difícil soltar.

Soltamos lo que aún deseamos,
lo que nos resistimos a ver partir.
Soltamos el humo que nunca fue hoguera.

En el adiós agradecemos el camino recorrido,
miramos hacia atrás sonriendo,
y con reverencia despedimos el ayer.

Soltamos los caminos que no terminaron de cruzarse,
lo que como el aire se nos escapo,
y con desapego renunciamos al mañana.

En el adiós se despide la magia, en el soltar se despide a la ilusión.

Que difícil es soltar porque para poder soltar de verdad,
tenemos que soltarnos a nosotros mismos.
Yliana R.B. 
26 Mayo de 2017


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Te recordaré sin memoria

Nos escogimos desde el comienzo; donde no existía ni principio ni final.

Pactamos con nuestros corazones las cláusulas de un contrato que nos entrelazo más de una vez, en más de una vida, con muchos más rostros de los que podemos recordar.

Nos vimos una y otra vez a través de los siglos, de la historia, de la Iliada y la Odisea, de Schopenhauer, de la edad media y del renacimiento, del expreso de oriente, de los lagos y los crepúsculos, de la vida y de la muerte, de los felices años veintes. Tu y yo, ondulando y navegando la existencia juntas sin memoria.

Fuimos hombres, mujeres, niños y ancianos, amigas, combatientes, pero sobre todo hermanas. Reinas de papel, esclavas con trono, sacerdotisas sin fe, campesinas y místicas. Fuimos todo y nada. Verdugos e inocentes a la vez.

Y en esta vida las almas esquivamente unidas se encontraron nuevamente. Perfecta sincronía del espíritu que cuando menos espera reconoce lo que siempre estuvo esperando. Almas perfectas; poniendo el escalón y el peldaño que la otra necesitaba en su devenir. Almas perfectas. Perfectas amigas, perfectas en la tesis y en la antítesis. Perfectas a la luz del sol, del resplandor y de la sombra. Tu y yo, imperfectas en la vida y perfectas en la evolución.

Hoy, mi alma grita de nostalgia al recordarte. Tu recuerdo permanecerá en ese lugar sagrado que le corresponde. No el recuerdo salpicado por la vida y embestido por el destino. Permanece intacto el recuerdo noble y lejano de cuando fuimos perfectas. En perfecta simbiosis, en perfecta alquimia, en perfecta hermandad por voluntad propia; pura, solida e indivisible. Fuimos felicidad en su máximo reflejo dentro del nido de la amistad en el vértice de la vida.

Hoy, el contrato sagrado que conocemos ha culminado. Sumamos y multiplicamos las bendiciones de la amistad en profundas y felices experiencias compartidas que han sido grabadas para siempre en nuestros corazones. Cumplimos cada acuerdo hasta el final, sin reservas, sin sumarios, sin pólizas, ni garantías. Ahora nuestro relato hace parte de los registros sagrados en los libros del tiempo. Dos vidas unidas en infinitos instantes por hilos invisibles. Escogimos encontrarnos una vez más con el fin ultimo de despedirnos sin adioses ni despedidas, ni obituarios.

En este episodio nuestras miradas se levantan hacia horizontes divergentes y antes de partir nos obsequiamos el tesoro que cada una descubrió para si misma: la libertad. Somos libres de todo aquello que nos antecede, incluyéndonos. Volaremos sin limites, sin fronteras, sin puntos cardinales, porque en nuestra conciencia estos también dejaron de existir.

Té libero como la flor al polen, como los ríos al mar como el nacimiento a la vida, como la nube a la lluvia, como el todo a la nada. Como tú a mí.

La imagen de un postal regalada con el alma y recibida con el corazón, ha quedado impresa con tinta sagrada omnipresente en el jubilo de mi existencia. La distancia y el silencio, serán el sacrificio. La reflexión y el auto conocimiento serán el antídoto. Solo al separarnos nos volveremos a encontrar. Solo al separarnos desde la conciencia nos encontraremos nuevamente en unidad.

El tren de la vida nos espera querida hermana! No hay tiempo que perder ni maletas que cargar.

En mi viaje te recordaré siempre, aun sin memoria.

Gracias, Gracias, Gracias!

Escrito por Yliana R.B.
De la serie ¨Mensajes de Elizabell¨
Abril 17 de 2015