ELIZABELL healing tales

historias que inspiran, mensajes que sanan

La vida en un café (primera parte)

2 comentarios

La vida parece apacible. No me refiero solo a la nuestra, sino a la de todos aquellos con los que diaria o esporádicamente compartimos diferentes ámbitos de nuestra existencia.

Si  nos sentamos una tarde soleada en un cafe percibimos que la vida esta en constante movimiento, como un tren infinito de experiencias que no cesan y que reposan sobre un riel que mágicamente no tiene limites.

Seguimos en ese café. las personas van y vienen. Conversan, ríen, comen, pagan y se van. Las personas por fuera del cafe también transitan y las vemos vagamente, no sabemos quienes son, pero sabemos que están ahí. Nada parece detenerse, es un movimiento físico continuo de personas que viven una vida y en ese preciso momento están ahí presentes donde nosotros también lo estamos.

Ahora seguimos en el café, pero nos detenemos un momento. ¿Qué detenemos? Nuestra mirada. Continuamos sentados, pero a diferencia de unos segundos atrás, comenzamos a observar. ¿Qué vemos? Las experiencia que se están tejiendo por medio de comportamientos, miradas, palabras. Para nuestra sorpresa, el café ya no es el mismo. La experiencias que estamos presenciando recrean un mundo que comienza a sentirse real, por lo menos más real que el anterior.

Si seguimos observado con mucha atención, comenzamos a ver no con nuestros ojos, sino con nuestro corazón. El pequeño mundo circunscrito en ese café, vuelve a cambiar, muta y se transforma. Ya no estamos viendo personas, ni experiencias, en cambio comenzamos a sentir la humanidad detrás de cada rostro. Lo que no es evidente para el ojo, solo es visible para el corazón.

Pagamos la cuenta y salimos del café. 

Caminando hacia nuestra casa reflexionamos sobre aquellas cosas que percibimos con nuestro corazón, pero que nunca antes vimos a pesar de que siempre estuvieron ahí.

El niño que esta desayunando a sola con su padre divorciado de su madre, el único día de la semana que lo puede disfrutar luego de infinitas batallas legales. El niño quiere compartir toda su semana con el héroe idealizado y, sin embargo, el padre esta dedicado a leer el periódico mientras simultáneamente chatea con su teléfono inteligente. La conversación se teje a través de preguntas con respuestas monosílabas. El padre mira constantemente el reloj, ya no sabe qué más preguntar. El niño en cambio no quiere que el momento se termine, persiguiendo solo un abrazo real, caluroso y afectuoso; abrazo mágico y sanador que nunca llega.

Continuará . . .

Elizabell (Parte del Libro Elizabell Cuentos para Sanar. Parte I: El Surgimiento)

2 pensamientos en “La vida en un café (primera parte)

  1. Excelente, que bonitos cuentos, que bellas reflexiones

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